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Morrano-Abiego

1 de abril de 2014

Tengo la fantasía de que a lo mejor ya hay setas de primavera en Guara. Así que cesta y bastón del abuelo y al bosque de Morrano.

Ni una.

Picnic con vistas al huevo




Tengo camarita nueva, aprovecho para hacer pruebas con las flores primaverales que empiezan a colorear el campo




La casa de FF, donde Lucien Briert se hospedó en sus viajes por estas tierras


Y por fin encontramos un momento para parar en Abiego y visitar el yacimiento de huellas fósiles de Fondota. Hace 33 millones de años, año arriba año abajo, se pasearon por aquí unos cuantos hervíboros, como el entolodon, familiar del moderno jabalí, y el anoplotherium, antepasado de las jirafas, por ejemplo.Dejaron sus huellas en barro que se preservó fosilizado gracias a los movimientos tectónicos de aquellas convulsas épocas. Hay casi mil icnitas







Los Pacos de Morrano y Tamara

22 de agosto de 2013

Sigo buscando paseos fáciles. En Morrano hay uno, Se llama la ruta de Los Pacos, que es como se llamaba a lo que ahora aparece en todas partes como el Huevo de Morrano. Y se puede añadir una pequña extensión y bajar a Tamara.

Aparcamos en un Morrano agostamente poblado y lo cruzamos en busca del camino. Pasamos junto a campos recién segado. Está bonito el paisaje.


El camino está muy bien marcado (de hecho se podría pasar en coche por aquí), entre campos cultivados, almendros y olivos. Cuando se empieza a estrechar, a la izquierda sale una senda que lleva al salto de Tresuns, en un pequeño barranco. Vamos por allí, en un camino un tanto infernal, arañándonos con las coscojas.


Al final del barranco, el salto, que ahora está seco. El trayecto en el barranquete no ha estado mal. Y volvemos por la orilla derecha, con lo que salimos a un trozo de camino anterior al desvío que tomamos, pero de una manera más fácil y tranquila


El camino deja otros desvíos, que llevna a San Martín de Alcanadre y al barranco de la Peonera. Cruzamos un bosque de pino silvestre, y llegamos a las inmediaciones de El Huevo. Por aquí han domesticado el camino con las barandillitas de turno (la pasta que se habrán gastado).


Rodeamos la peña. Es bastante impresionante



Tomamos el desvío a Tamara, donde el agua ya ha vuelto a recuperar los tonos verdes y azules (y donde como siempre, hay gente). Comemos.




Subimos de nuevo hacia el camino que habíamos dejado. De nuevo el Huevo a la vista, esta vez con amenazadoras nubes creciendo hacia el norte.. Huyamos.