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Morrano-Abiego

1 de abril de 2014

Tengo la fantasía de que a lo mejor ya hay setas de primavera en Guara. Así que cesta y bastón del abuelo y al bosque de Morrano.

Ni una.

Picnic con vistas al huevo




Tengo camarita nueva, aprovecho para hacer pruebas con las flores primaverales que empiezan a colorear el campo




La casa de FF, donde Lucien Briert se hospedó en sus viajes por estas tierras


Y por fin encontramos un momento para parar en Abiego y visitar el yacimiento de huellas fósiles de Fondota. Hace 33 millones de años, año arriba año abajo, se pasearon por aquí unos cuantos hervíboros, como el entolodon, familiar del moderno jabalí, y el anoplotherium, antepasado de las jirafas, por ejemplo.Dejaron sus huellas en barro que se preservó fosilizado gracias a los movimientos tectónicos de aquellas convulsas épocas. Hay casi mil icnitas







Alquézar- Villacantal - Pasarelas del Vero

6 de julio de 2013

Viaje a Jaca con nuestros testigos el día 2, yo a Zaragoza por el cumple de mi madre el 3, Ant encerrado en la ofinica...nos toca pasear. Es sábado, nos imaginamos que no estaremos solos.

Vamos a Alquézar, hay unos paseítos fáciles y refrescantes por el Vero.

Aparcamos en el gran y ya muy ocupado aparcamiento para turistas. En el pueblo, con buen criterio, sólo pueden entrar y estacionar los residentes. Y buscamos la salida para el paseo por las pasarelas.


Entre la peña Castibián a a izquierda, y la colegiata a la derecha, baja el estrecho barranco de la Fuente, adaptado con pasarelas y escaleras hasta el río. A estas horas es umbrío y fresco. Junto a nosotros baja un grupo de preadolescentes con monitores.


Ya en el lecho del río, un poco  hacia arriba está la cueva de Picamartillo, y no resulta un paraje solitario precisamente.


Dudamos un poco sobre si ir aguas arriba hacia el puente de Villacantal, pero no tenemos claro que se pueda (pardillos...), así que vamos hacia abajo, a seguir la ruta de las pasarelas, ahora por un pasillo metálico colgado en la roca, por la que iremos cruzándonos con paseantes, y viendo bañistas en el río.


En las márgenes hay higueras como ésta, que parece un árbol de Angkor


Una boca de rocas parece comerse a Ant


Las pasarelas llegan hasta una pequeña central eléctrica, y luego el camino sube suavemente hacia el pueblo.


Damos una vuelta por Alquézar, por sus calles (todas en cuesta), compramos un dobladillo de Alquézar  y nos vamos a tomar un cafecito con el dobladillo a un bar que hay en la plaza y que tiene vistas sobre el barranco, con una terraza sombreado por una parra. Y decidimos hacer el otro paseo fácil, el del puente. (protesto un poco, si lo hubiésemos mirado bien antes, me habría ahorrado un subeybaja del pueblo. Ant me consuela, así veremos los dos caminos, el barranco y la ladera. Vale).



Unaa nidada de golondrinas cotillea desde su nido en los porches de la plaza

Esta vez dejamos la peña Castibian a nuestra derecham subimos al collado de S Lucas...


Y de ahí la senda bajará uniformemente hasta el río. Nos cruzamos con tres ciclistas que suben con la bici al hombro (están locos estos deportistas....)


El Vero desde el puente de Villacantal


El curioso puente. En ángulo, con dos arcos, uno de medio punto y otro un poco apuntado, ancho y sin pretil, construido en el S XVI (aunque los lugareños lo llamasen puente romano), su tamaño demuestra la importancia que tuvo Alquézar en aquella época, y sorprende, pues las sendas de las dos orillas son más estrechas que el puente


Comemos allí, viendo pasar grupos de barranquistas debidamente pertrechados, y grupos de familias sin ninguna equipación. Y gente hablando por su móvil, cómo no.

Éste es el camino por el que hemos bajado


Y resulta que aquí cerca vemos otro camino, que sube hacia el collado de Lumos, donde hay promesa de cuevas y vistas. Pero no resulta muy buena idea: están lejos, hay una buena cuesta, y el sol cae a plomo.


Así que bajamos de nuevo al río, donde estamos más fresquitos (y muy muy acompañados)


Chapoteamos río abajo. Nos cruzamos con gente que hemos visto esta mañana, disfrutando de baños en el río. Subimos por el barranco de la fuente, y repostamos en la fuente de Monchirigüel


Otra vuelta por el pueblo,


Volvemos a la panadería y pan (de pueblo) y vino blanco de la zona que nos tomaremos en la cena


Y nos vamos a tomar una bien ganada cervecita con vistas. Nuestros vecinos de mesa nos atacan desde los dos lador con peste de puros.
 



Calcón, Cruz Blanca, Vadiello

13 de junio de 2013

Para celebrar el cumple de Ant pensamos en acercarnos a las ermitas de S Cosme y S  Damián. Hay dos posibilidades, ir por Vadiello o por el embalse de Calcón. Elegimos la segunda opción.

Carretera hacia Barbastro, desvío en Liesa, y antes de llegar a Aguas ya hay indicaciones de por donde se va a S Cosme.

Pero antes, en un cruce donde hay una casa de la CHE, tomamos otro desvío que lleva hacia el embalse de Calcón. Hay una barrera abierta, así que pasamos alegremente. Es un pantano pequeñito, parece profundo, y el agua tiene un color precioso.



Volvemos hacia nuestro camino y ¡Sorpresa! la barrera está bajada y cerrada con candado. Segundos de pánico, pero vemos que un coche blanco va carretera arriba.


Ant sale zumbando y yo hago lo que puedo. Cuando llego a la casa de la Che, Ant ya sale con el guarda, en el coche blanco. Muy amable nos lleva hasta la barrera, de donde se vuelve otra vez hacia la casa pues ha olvidado las llaves, vuelve a volver y nos libera. Le contamos que queremos ir hacia la ermita, y nos dice que es un paseo muy bonito, pero que hay también una barrera, pues los terrenos son de la  marquesa, que no deja pasar coches por su propiedad. Así que cuando vemos el primer cartel de no pasar, escarmentados, dejamos el coche. En ese punto hay dos caminos, a pesar de que en el mapa sólo aparece uno. (Hay que decir que el mapa que llevamos no es de escala muy detallada). El de la derecha, bien trazado, parece más largo que el de la izda, que da la impresión de subir a un punto desde el que podríamos ver el terreno. La predicción del tiempo decía que por la tarde llovería. Venga, por el de la izquierda!. Va subiendo suavemente.


y paseamos con un bosque a nuestra derecha, y vistas de la Hoya a nuestra izquierda. Hay una serie de asientos metálicos en altura, supongo que puestos de caza :(



Vamos mirando el mapa intentando encontrar donde estamos, sin mucha fe. Al llegar a este edificio creemos que es la "tejería" y que vamos por el buen camino, por lo que seguimos algo más confiados.

Bueno, pues no, no era la tejería, sino el esconjuradero de la Cruz Blanca. ¿Y qué es un esconjuradero? pues una construcción de origen medieval, característicos del pirineo aragonés, donde se realizaban ritos para ahuyentar las tormentas y otros peligros para las cosechas.

A partir de aquí ya vemos la sierra en frente, los mallos de Vadiello a la izquierda, la ermita rupestre de San Cosme allá abajo:



Y una bonita nube amenazando


Lo más sensato nos parece dar la vuelta e intentarlo otro día. Volvemos, nos despistamos otra vez y tomamos otro trozo de camino, por el que pasamos junto a postes indicadores de la senda que teníamos que haber tomado y junto a la Tejería. Comemos junto al coche, vaya picnic de cumple más mal.

Los nubarrones no se deciden a cruzar Guara, y nosotros seguimos la jornada de turismo motorizado en dirección a Vadiello. Nos desviamos hacia La Almunia del Romeral.


Vemos un poste señalando paseo a la pasarela del Guatizalema y allá que vamos. Bonito el río, con pozas para bañarse (el agua helada)





Y seguimos a Vadiello. Agua, Mallos, escaladores y promesas de buenos paseos desde aquí (A S Cosme entre otros).






De vuelta a Huesca subimos a Santa Eulalia la Mayor, con perrete buscador de caricias



Las nubes siguen amenazando





Frente a Castilsabas vemos un cartel indicador de la ermita del Viñedo, al final visitaremos una!. Entre olivos más que entre viñas, una ermita donde peregrinan desde los pueblos de los alrededores. Hay una oficina turística que la lleva una chica muy amable. Guarda forestal, este año tiene este trabajito más descansado. Me emociono cogiendo mapas.


En los porches, un buen número de golondrinas tienen sus nidos. Es la hora de volver a casa, y se oye a los polluelos reclamar comida.


La ermita está habitada. Los ermitaños se encargaban de su cuidado  y vivían de la caridad de los vecinos. El cargo se iba heredando. Hoy lo ocupa Doña Consuelo, de 90 años, que se vino a vivir aquí con su marido hace unos 60 años.

Además de la ermita había una licoreria, que hoy es una vivienda habitada por un belga ornitólogo que se dedica en sus ratos libres a anillar las golondrinas para estudiarlas, y un molino de aceite, rehabilitado y dedicado al turismo y a celebraciones varias, como bodas.

Queda grabada una especie de plegaria en la gran viga que servía para prensar



Y bueno, no nos ha caído la tormenta pero va cayendo la tarde, así que nos volvemos a Huesqueta, a celebrar que ya queda algo menos para su jubilación