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Bestué. Escuáin

24 de noviembre

Ayer viendo las montañas del Pirineo nos dimos cuenta de cuánto no sabemos, y no hay mejor manera de aprender que sobre el terreno.

Directamente a Aínsa, con la intención de hacer un paseo no muy largo que propone nuesta guía rando. Pero no habíamos contado con que estas guías están pensadas sobre todo para paseantes de verano, y el paseo no es largo si se hace la aproximación en coche, y ésta es por una pista de 9 km, que con las nieves recientemente caídas no está todo lo practicable que me gustaría. Recorremos la mitad, pero ya una curva helada hace que me rinda. Otra vez será, y disfrutemos de los paisajes de este día soleado.

Con las 3 Sorores y las 3 Marías


Os Pueyos de Sestrales


Castillo Mayor


Volvemos a la carretera y seguimos hastá Bestué, un precioso pueblo bien restaurado y situado en un lugar estratégico, con unas vistas impresionantes. Decidimos que no nos importaría vivir aquí.


Sestrales desde Bestué




Un desvío lleva a Escuáin.lo cogemos y disfrutamos de otro tramo de carretera parcialmente helada. Pero llegamos. Escuáin es un pueblo casi abandonado. Sus 1215 metros de altitud a la sombra del Castillo Mayor que acorta sus días debieron de hacer que la vida aquí no resultase fácil. Ahora se ven casas rehabilitadas, suponemos que debe estar ocupado en temporadas vacacionales. También hay una oficina del Parque, en cuyo tablón de anuncios cuelga puntual información meteorológica. De aquí parten varias rutas senderistas hacia las gargantas de Escuáin. Nos apuntamos a la más fácil, apenas diez minutos de paseo en llano para asomarnos a un par de miradores dobre los barrancos.


Comemos en el pueblo, aprovechando los últimos rayos del sol que rápido se esconderá tras la montaña.


Volvemos por la carretera helada y nos vamos a tomar algo a Aínsa. Como hace frío para estar en una terraza y los bares por dentro no nos resultan nada acogedores nos limitamos a dar una vuelta, comprar algún mapa y hacer fotos.


De vuelta a casa por la carretera de Arcusa, con parada en Guaso para visitar su esconjuradero del S XVI, y con vistas a todas las montañas que hemos disfrutado hoy


El té nos lo acabamos tomado en Colungo.

Dolmen de Almazorre

29 de septiembre de 2013

Dejamos cosas pendientes ayer, vimos que había un paseíto para visitar un dolmen, y nos quedaron pueblos por conocer.

Éste es el paseo



La tradición continúa: cafelito en Colungo, curvas y llegamos a Almazorre, bajo un cielo poco amigable, por lo que cargamos los chubasqueros por si acaso. Subimos por las calles del pueblo hasta la iglesia románica, que está situada en lo más alto.


Junto a la iglesia hay un esconjuradero, que no nos vendría nada mal que funcionase y nos alejase las nubes amenazadoras que se ciernen sobre nosotros.



Como también lo hacen los buitres (impresiona)



El camino baja suavemente por una repisa con vistas al río y luego ya con más inclinación hacia un barranco, seco, que cruzamos para remontar por la orilla del Vero, que baja seco, con primera parada en un viejo molino de cal.


Al poco rato llegamos a las ruinas del castillo de la Zaba, del S XI, y que no entendemos muy bien qué pintaba aquí, en lo alto de un promontorio en un meandro del río. Parece ser que era un castillo defensivo, que formaba parte de una red fortificada que vigilaba el paso hacia el norte.


El resto del paseo vamos acompañados por moscas, por una nube de pequeñas moscas que suelen acompañarnos cuando caminamos por la sombra, y que se meten en ojos, nariz, boca y atacan fuertemente nuestro sistema nervioso. Aprovecho el mapa que suelo llevar siempre en la mano para ir abanicándome y espantándolas.

Remontamos un camino entre encinas y bojes y llegamos al dolmen de la Caseta de las Balanzas, en el tozal de Mata, Está un poco desmontado.


Aprovechamos una tregua de las moscas para comer, y para ver fósiles.


Camino de vuelta, de nuevo nos dedicamos a asustar Mantis a nuestro paso


Ésta resultó buena estratega. Intentábamos darle la vuelta para verla de frente y no hubo manera, cada vez ella se giraba. Si no los veo, no son un peligro, parecía pensar.


Llegamos a Almazorre. No me explico por qué, con la de terreno que hay, tienen que construir esos nichos infames adosados a las iglesias en esta zona. Una pena, pero parece ser que a nuestros compatriotas les van los adosados hasta el final.


Como parece que las tormentas han sido bien esconjuradas y el sol quiere asomarse, nos animamos a seguir paseando por los alrededores de Almazorre, esta vez en dirección contraria, hacia los molinos.

Cuentan que el molino fué construido en 1846 por un emigrante que volvió de América.


El extremo de la izquierda es el molino de cereal. En la parte de abajo (que no se ve en la foto) están los túneles que eran atravesados por el agua para mover la rueda del molino. La parte de la derecha, la más grande, es el molino de aceite.

en las dos puertas de los molinos aparece la misma fecha, 1846



Cerca hay un horno de tejas. Estuvo en funcionamiento hasta mitad del siglo pasado. Los vecinos contrataban a un maestro tejero en los meses de verano y le ayudaban a hornear (haciendo el trabajo pesado de acarrear la leña y la arcilla) Luego se repartían las tejas y baldosas. El tejero se alojaba en el molino de aceite.


El camino de subida (¡qué trabajos hacían antes!)


Y ya damos por finalizada la parte de caminar, nos queda todavía un ratito para acercarnos a conocer algún pueblo más de la zona. Como Hospitaled, bonito y tranquilo. Tiene dos pequeños barrios, el de la iglesia (sí, con nichos adosados, qué falta hará)...


y el de abajo, con un edificio a medio construir. Iba a ser una escuela que empezaron en el 36, y que nos imaginamos por qué no fué terminada.

Hay un grupo de niños jugando en la calle. Uno nos saluda dicharachero, y luego se lleva una bronca de otra niña sabidilla que le reprocha haber hablado con desconocidos. Los pueblos ya no son lo que eran...
A la vuelta, el niño no nos saluda.

La casi escuela


Dicen que por aquí se dedicaron a falsificar moneda durante la guerra de Independencia. Un francés traidor encargó el troquel al herrero del pueblo y las monedas se hacían en la bodega de una de las casas. Napoleón se enteró, se enfadó como corresponde, con amenazas de cargarse a quien lo estuviera haciendo, así que se llevaron la fábrica de moneda a una cueva oculta por un gran árbol, y allí siguieron sin ser descubiertos hasta el final de la guerra

Cerca hay las ruinas de un castillo, el de Esplubiello, al que ya iremos en otra ocasión.


Y parada final en Betorz, al final de la carretera le Lecina. bonito pueblo de piedra, con casas restauradas y muchas en venta. Fantaseamos con la posibilidad de tener una "para el verano"



Y de vuelta, que nos quedan muchas curvas y una cerveza antes de llegar a casa.

San Cosme y San Damián

17 de julio de 2013

Teníamos pendiente la excursión a San Cosme. Nos volvemos a animar, pero esta vez iremos por Vadiello, que parece que estaba más claro el camino, (casi toda la bibliografía describe el paseo desde aquí)


Atravesamos los túneles adosados


Dejamos el coche junto a la presa, la cruzamos y rodeamos el embalse por su lado este. Vamos por una pista lujosa, ancha y firme, afortunadamente cerrada al tráfico general.


Al poco tiempo llegamos junto a la ermita de la Santa Cruz. Esto es lo que pone en el cartel que hay junto a ella, aunque en la bibliografía que tenemos aparece como el esconjuradero de la Cruz Cubierta. Visto el mesecito que llevamos, que todas las tardes-noches hay tormenta, no nos extraña nada que haya tanto esconjuradero


San Cosme y San Damián, bajo la peña de San Cosme


Bajamos un camino entre carrascas y arbustos con líquenes (buena sombra, pero muchas moscas) y llegamos junto a la ermita. Todo esto pertenece a la Sra Marquesa, que fué quien se encargó de restaurar las ermitas, y de ponerles candado: no se visitan más que en fechas señaladas, que no es el caso de hoy.



Seguimos por el camino de las ermitas: pasamos junto a la de San Úrbez (santo interesante, ya hablaré de él en alguna otra entrada)...


... nos refrescamos y repostamos en la Fuensanta, una fuente que mana fresquita incluso en tiempo sde sequía. Un buen sitio para un picnic, con mesa y bancos.


Hay alguna otra ermita, en estado más o menos ruinoso: San Miguel, Fabana y San Gregorio. El camino sigue haacia la Tejería, pero nosotros nos desviamos hacia el Huevo.

Pasamos junto a una carrasca de varios troncos: Por aquí había carboneros, y cuando cortaban una carrasca para hacer carbon, resurgía de esta forma.


El camino sube suavemente entre la sombra de carrascas y quejigos. Es el bosque Plano


Y cuando se abre un claro nos encontramos el Huevo de San Cosme como si fuera un encuentro en la tercera fase



A la izquierda, el Huevo


Un arbolsaurio ;)


Como en muchas otras excursiones por estas sierras, grupos de cabras asilvestradas nos miran con curiosidad



Volvemos hacia el esconjuradero


El embalse de Vadiello, los mallos de Ligüerri y el Borón


Comemos a orillas del pantano y partimos a la imposible búsqueda de un bar agradable para tomar un cafelito. Nos recorremos un montón de pueblos y nada. Aprovechamos para visitar por fuera el monasterio de Casbas


Nos tomamos el café en la terraza del camping que hay en Panzano, y ya puestos seguimos por esa carretera. Paramos en Morrano, donde nos recibe un lagartillo (creo que es un lagarto ocelado)




Entre Bierge y Abiego nos llama la atención una nube de buitres ¿estarán sobrevolando algún comedero? Teniendo en cuenta que cada animal mide más de dos metros de envergadura, impresionan.


Y por fin nos decidimos a desviarnos para visitar otra de las obras de "arte y naturaleza" que hay en la provincia. Nos cuesta, porque el cartel señalizador está situado engañosamente. Por fin llegamos. La obra se titula Monumento al siglo XX y, copipego:
Se trata de una composición geométrica integrada por 20 estelas de granito rosa procedente de la localidad gallega de Porriño. Este monumento  tiene como referente  y fondo las montañas, el bosque de carrascas y la población de Abiego, por lo que se integra y funde con el paisaje: Arte y Naturaleza se dan la mano.



Y a casa.