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Valle de Aísa

7 de mayo de 2014


Seguimos con el plan. Siguiente valle, el de Aísa, donde además del espectacular macizo del Aspe hay ibón y dolmen.

De Aísa se sube por carretera asfaltada remontando junto al río Estarrún hasta la Cleta donde se deja el coche frente a una verja. Sólo pueden atravesarla vehículos autorizados.


El día está nubladete, pero algún claro nos deja ya ver las cumbres.



Tras la verja viene una corta pero empinada rampa hormigonada que va a dar enseguida a las proximidades del refugio de Saleras, donde el barranco de Igüer cae en forma de cascadas con pozas que con buen tiempo invitarán al baño. El barranco de Igüer se junta con el de Rigüelo y Madalena un poco más abajo pra formar el Estarrún.


Seguimos por la margen derecha del río. Por error vamos demasiado cerca del agua, con lo que nos encontramos algúnpaso un poco comprometido, pero salvable a pesar de mí, y que tiene como premio otra bonita cascada envuelta en rocas.


A partir de aquí el camino es durante un buen rato un llano prado lleno de flores y meandros, la plana de Napazal, bonito valle glaciar con la Punta de Napazal, el Ruabe de Napazal y el Bernera al fondo. Por nuestra izquierda va cayendo el agua de la sierra de la Estiva en forma de cascadillas altas y estrechas que forman riachuelos fácilmente saltables en el prado.



A pesar de las grandes montañas que rodean la cabecera del valle, lo que nos llama la atención es una gran pared rocosa, la Pedraza, con una gran grieta y un pequeño refugio de piedra.





Hay que llegar casi hasta el paredón, cruzar el Igüer que aquí es apenas un arroyete y girar casi en redondo para subir la rampa de la derecha hasta llegar a un camino, el GR 11.1 y seguirlo hacia la izquierda. A medio camino entre el valle y el Gr nos cruzamos con otro andarín que en lugar de bastón como yo, lleva paragüas y es el entendido de un grupo de cuatro, los otros tres han dedicado un rato a ir y venir por el camino. Cruzamos unas frase sobre el tiempo y el paisaje (qué bonito todo y qué bien que haya nubes para no asfixiarnos) y seguimos hacia arriba. Atravesamos una cascadita y empiezan a aparecer las nieves. Al cruzar la mancha de nieve se sale del barranco y se ensancha el horizonte, y al fondo, como si estuvieran en la playa, vemos unos sarrios





Estamos encima de la pared rocosa. Buscamos y encontramos el dolmen, hay que ir un poco hacia atrás porque con la emoción de los sarrios no hemos seguido el camino.


Es un buen sitio para comer. Enfrente el collado del Bozo sobre el Ibón de Izagra.


A un lado otra gran familia de sarrios que cuando nos ven no saben si huuir o no. Se van pero sin mucha prisa.


Detrás tenemos el dolmen, y en un momento dado oímos un ruido y al volvernos vemos una animalillo moviéndose rápido, creemos que una marmota vive allí.

Volvemos por el camino, que pasa junto al refugio de Cubilar. Junto a la cascada surge una fuente, la Fuen d'o Cubilar donde recargamos las cantimploras.


Ahora se supone que hay que seguir el GR hasta que se cruce con el camino que baja del Aspe para llegar al refugio de Saleras. Pero en la ladera se ven varios caminos (es por donde daban vueltas los de antes), y por si los líos tiramos hacia abajo, hacia la pradera.

Y tenemos la suerte de que el día se va despejando, permitiéndonos ver todas las montañas que reodean este valle.







Estamos en la otra margen del Igüer, hay que cruzarlo para ir al camino. Y aquí no es el arroyuelo de arriba. Ant se descalza y yo, que se que llegaré al coche en apenas un cuarto de hora, cruzo a las bravas con las botas.

De camino de vuelta paramos en Aisa a tomar algo. Damos una vuelta primero buscando bar para acabar en un bar en el que ya habíamos estado, y en el que está el grupo de antes reponiendo fuerzas. Se quedaron donde la cascada, pues su guía consideró una imprudencia cruzar la mancha de nieve sin saber lo que había debajo.


Valle de Aragüés

6 de mayo de 2014

Empezamos mayo con una idea: recorrer sistemáticamente los valles del Pirineo de Huesqueta. Como en Ansó y Hecho hemos estado recientemente, le toca el turno a Aragüés, el valle escondido. El río que lo forma, el Osia es el único que en estos valles no desemboca en el Aragón, (lo hace en el Aragón-Subordán, el de Hecho), y como las carreteras suelen ir a lo largo de los cauces, este es el único valle que no se une por carretera directamente a la nacional de la Canal de Berdún, lo que ha hecho que siempre haya estado "escondido".

El día no es ni soleado ni luminoso, pero aún así nos animamos. Y más cuando nos esperan todos los verdes del mundo:


Llegamos por carretera (o pista asfaltada) hasta el refugio de Lizara, donde dejamos el coche. La idea es ir hacia el collado del bozo, es decir, hacia el este.


Como el tiempo amenaza lluvia vamos subiendo sin entretenernos mucho ni en el domen de Lizara ni fotografiando florecillas. y enseguida estamos enfrente del Bisaurín.

Dejamos el refugio de Napazal a nuestra derecha y subimos por el barranco de Articuso, donde paramos para comer frente a una cascada y con el Bernera al fondo





Seguimos primero por prados llenos de pequeños narcisos y más arriba ya empezamos a encontrar nieve. Entre eso y que realmente amenaza lluvia, nos damos la vuelta ya







Al final no se ha decidido a llover, así que nos paramos en el dolmen, hago fotos de flores a lo loco con un borroso plan de hacer un álbum de fotos pirenaicas...


Y nos tomamos un cafelito en el refugio


Hoz de Jaca - Santa Elena

23 de abril

Festivo, lo que nunca es buena señal para ir de excursión, y nublado. Pero nos apetece tomar el aire.

Subimos a Biescas. Cafelito en el bar de los famosos.

Es buen momento para parar a ver el dolmen de Sta Elena, junto a la carretera. Tan junto a la carretera que nunca hemos encontrado el momento de para. Aparcamos junto a otros coches y damos un paseito junto al río. U nagradable y absurdo paseo. Agradable porque el bosque huele bien y a pesar de ser festivo no hay mucha gente. Absurdo porque es uno de esos paseos que han arreglado lleno de banquitos y pasarelas y actividades. Y con mucha e inútil información.




Conseguimos encontrar el dolmen, al final del camino de coches (nos despistamos siguiendo el camino adaptado). Hasta la guerra civil hubo por aquí dos dómenes, que fueron arrasados. en 1970 reconstruyeron éste y aprovecharon para hacer excavaciones arqueológicas en las que encontraron instrumentos de sílex.


Por aquí también se visitan el fuerte y la ermita de Satna Elena, pero ya que están tan cerca de la carretera, lo dejamos para otro día u otra hora sin gente. Damos otra vuelta por el bosque y los puentes


Como no parece un día agradable para picniquear nos acercamos a Biescas a picar algo. Unas ricas patatas en un agradable bar....pero con vecinos de mesa en estruendosa conversación, y a mitad, sin venir a cuento, enchufan una tele a la que nadie, ni los camareros hace caso pero que contribuye a la contaminación acústica del lugar. Convivialité.

Nos vamos hacia Hoz de Jaca, a buscar la ermita de San Pedro, o de Samper, la idea original de este paseo. Subimos hasta el pueblo sin encontrarla. Nos acercamos a un protegido mirador colgado sobre el embalse de Búbal, con la sierra Partacua enfrente.


Leyendo con cuidado las instrucciones, reconocemos el depósito de sal junto a la curva indicada y en dos pasos nos encontramos en la ermita, o en lo que queda de ella.


Que por cierto, habría sido un buen siptio para comer, perotegido, con asientos y con vistas.



Y aprovechando que volvemos pronto y que el día acompaña, paramos en Hostal de Ipiés a tomarnos un rico chocolate caliente.


Y yo, adicta a las redes ¿Cómo no me voy a hacer fan de algo que tiene esta tarjeta de presentación)


Guarrinza- Aguastuertas


9 de abril

Necesitamos desesperadamente un paseíto ansiolítico, descontaminante y relajante.

Llamamos al puesto de la guardia civil de Echo donde nos informan muy amablemente que la pista que sube desde el cámping de Oza está abierta y en buen estado, por lo que nos animamos a hacer el paseo que no pudo ser hace unas semanas.

Llevamos las raquetas, pues nos apetece nieve, y ya va a quedar poco tiempo de disfrutarla.

Compramos pan y magdalenas en Echo, y nos tomamos un cafelito junto a su iglesia.

Carretera hacia Oza, pasando por Siresa y el barranco del diablo- Recuerdo esta carretera de cuando era pequeña, y me sigue gustando su túnel y ya no me asustan sus paredes.


Llegamos a la zona del camping de Oza, libre de nieve y gente, y seguimos tranquilamente la pista que sale de ahí, amplia, seca y en buen estado, unos 6 o 7 km por el Valle de Guarrinza hasta que ya se llega a una zona de paso reservado a vehículos autorizados.

Aparcamos.

Ya no hay nieve, las raquetas se quedan en el coche. Lo que sí hay es agua por todas partes. El primer paso de la pista es fácil porque hay un puentecillo pero luego se complica un poco. Nos quitamos las botas en una ocasión ¡Qué fría está!

La pista sube poco a poco



Nos encontramos una chaqueta que tiene pinta de haber sido recientemente perdida, y la dejamos cuidadosamente sobre una roca, por si acaso.

El último tramo de subida lo hacemos por la directa: la pista describe unos largos zigzags, pero parecen llenos de nieve (y...no llevamos las raquetas)


Cruzamos un portón que ahora está abierto pero que en temporada pide ser cerrado para evitar fugas de ganado, pasamos junto al refugio de Aguastuertas, semienterrado en nieve, saludamos al propietario de la chaqueta que come protegido por una roca y nos buscamos nuestra propia roca para picniquear, con vistas al valle de Aguastuertas, con el Aragón-Subordán retorciéndose en mil meandros.


Cerca de nosotros un par de marmotas, sorprendentemente rechonchas, toman el sol tranquilamente. A pesar de no tener trípode, exprimo el zoom de la nueva camareta.



Después de comer nos animamos a pasear por Aguastuertas, a pesar de no llevar las raquetas. El valle está cubierto de nieve, pero afortunadamente no es una capa de nieve en la que te hundas miserablemente, podemos avanzar con cierta tranquilidad. Yo más, que voy siguiendo la huella que abre Ant.

Amor primaveral : Ranas bermejas (creo)


Damos una vuelta por el valle, nos acercamos a la ruta que va a Estanés, haciendo planes de hacerla (sin nieve), y volvemos hacia la zona del refugio.




Bueno, no ha estado tan mal ir sin raquetas. Nos hemos ahorrado transportarlas en seco un buen rato, el ruido y el esfuerzo y total tampoco estaba la nieve de hundirse. (Hay que decir que no somos forofos de las raquetas, nos parecen un invento del diablo con el que tienes que caminar raro los tobillos sufren, haces ruido todo el rato....aunque todo se les perdona porque permiten llegar a sitios que de otra manera no podríamos. Y las prefiero a intentar mover esquís).

Cerca del refugio, más abajo, está el pequeño dolmen de Achar, un minimegalito bien conservado. Hay varios megalitismos más en este valle, y ya los veremos en verano-primavera, cuando volvamos camino de Estanés.






Bajamos por la pista en zigzag que evitamos al subir. Tampoco está tan mal como nos pareció, y además hay más marmotas al sol



La cascada en el el Aragón-Subordán se despeña entre Aguastuertas y Guarrinza.


Vamos bajando tranquilamente. Los torrentes que antes cruzaban el camino bajan ahora más furiosos. En el que nos descalzamos a la ida baja tanta agua que pasamos directamente a remangarnos los pantalones y meternos con las botas, que total están ya bastante mojadas de la nieve.

En la otra orilla vemos un grupo de sarrios paciendo tranquilamente junto a una familia de marmotas.



Un poco más abajo todavía vemos más!





En la carretera de Echo vemos un cartel indicador y paramos a curiosear. Señala una antigua calzada romana, que unía Caesaraugusta y Beneharnum, osea Zaragoza y Pau, cruzando los Pirineos por el puerto de Palo. Un pedazo de camino empedrado que permitía el paso de carruajes. Después fué utilizada por peregrinos del camino de Santiago. Y será un futuro paseo.


Volvemos por Santa Bárbara. Al pasar cerca de Bailo el Cuculo nos saludoa estupendo. Bonito atardecer.