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Hoz de Jaca - Santa Elena

23 de abril

Festivo, lo que nunca es buena señal para ir de excursión, y nublado. Pero nos apetece tomar el aire.

Subimos a Biescas. Cafelito en el bar de los famosos.

Es buen momento para parar a ver el dolmen de Sta Elena, junto a la carretera. Tan junto a la carretera que nunca hemos encontrado el momento de para. Aparcamos junto a otros coches y damos un paseito junto al río. U nagradable y absurdo paseo. Agradable porque el bosque huele bien y a pesar de ser festivo no hay mucha gente. Absurdo porque es uno de esos paseos que han arreglado lleno de banquitos y pasarelas y actividades. Y con mucha e inútil información.




Conseguimos encontrar el dolmen, al final del camino de coches (nos despistamos siguiendo el camino adaptado). Hasta la guerra civil hubo por aquí dos dómenes, que fueron arrasados. en 1970 reconstruyeron éste y aprovecharon para hacer excavaciones arqueológicas en las que encontraron instrumentos de sílex.


Por aquí también se visitan el fuerte y la ermita de Satna Elena, pero ya que están tan cerca de la carretera, lo dejamos para otro día u otra hora sin gente. Damos otra vuelta por el bosque y los puentes


Como no parece un día agradable para picniquear nos acercamos a Biescas a picar algo. Unas ricas patatas en un agradable bar....pero con vecinos de mesa en estruendosa conversación, y a mitad, sin venir a cuento, enchufan una tele a la que nadie, ni los camareros hace caso pero que contribuye a la contaminación acústica del lugar. Convivialité.

Nos vamos hacia Hoz de Jaca, a buscar la ermita de San Pedro, o de Samper, la idea original de este paseo. Subimos hasta el pueblo sin encontrarla. Nos acercamos a un protegido mirador colgado sobre el embalse de Búbal, con la sierra Partacua enfrente.


Leyendo con cuidado las instrucciones, reconocemos el depósito de sal junto a la curva indicada y en dos pasos nos encontramos en la ermita, o en lo que queda de ella.


Que por cierto, habría sido un buen siptio para comer, perotegido, con asientos y con vistas.



Y aprovechando que volvemos pronto y que el día acompaña, paramos en Hostal de Ipiés a tomarnos un rico chocolate caliente.


Y yo, adicta a las redes ¿Cómo no me voy a hacer fan de algo que tiene esta tarjeta de presentación)


Ermita de San Lorién, mirador de Angonés yTella

8 de diciembre de 2013

Siguen los dáis soleados en el Pirineo, seguiremos explorando el Sobrarbe.

Porque además de sol y montañas, he encontrado referencias de una ermita rupestre con paseo sencillo. ¿Qué más puedo pedir?



Siguiendo las indicaciones de nuestras guías dejamos el coche en la última curva antes de llegar a Revilla Suelo tener problemas con esto de encontrar la última curva, el último cruce antes de, pero esta vez es bastante sencillo: la gran curva con un montón de coches aparcados. Es fin de semana largo, y se oye hablar mucho vasco: estamos en Oscalerria!

En la misma curva ya hay carteles indicando el recorrido hacia el mirador sobre la garganta de Escuáin: un camino bien marcado, prácticamente llano, que a mitad ofrece el regalo de la visita a la ermita de San Lorién.

San Lorién no es otro que San Lorenzo, el patrono de Huesca, el mártir que fué asado en una parrilla y aún pedía que le dieran la vuelta que por un lado ya estaba hecho. Fué archivista y tesorero de la Iglesia. Entre los tesoros que custodiaba estaba el Grial, que envió a Huesqueta para ponerlo a salvo, y allí quedó olvidado por los siglos (dicen)

La ermita de San Lorién es de origen medieval, construido sobre la primera mitad del S XI, y sirvió de residencia a un ermitaño. Su pared norte era directamente la roca, y del resto apenas quedan vestigios, y debieron servir después, como ya va siendo habitual, de redil para el ganado


En la roca, junto a la puerta, hay gran cantidad de "graffitis": estrellas, parrillas, fechas... dicen los expertos que fueron hechos del XVI al XIX, y que podrían relacionarse con S Lorenzo, aunque su sentido es un tanto confuso.


De vuelta al sendero, llegamos hasta los miradores de Angonés, con espectaculares vistas sobre la garganta de Escuáin.


En lugar de volver sobre nuestros pasos seguimos unas indicaciones que había en el camino, desviándonos hacia arriba para ir a Revilla dando una vueltita. Y merece la pena. Comemos arriba, con vistas a la peña Montañesa:


Al fondo la Monesma, y detrás, Pineta


Bajamos tranquilamente a Revilla


Y nos vamos a tomar un té a una terracita que hemos visto cuando veníamos, en un pueblo llamado Lamiana. Hay gatos.



Como todavía nos queda un rato de luz decidimos acercarnos a Tella. Vamos a ver el Dólmen, que está muy cerca de la carretera. Aunque queda luz, hay sitios que están en sombra, como esta balsa heladísima.


El Monte Perdido al fondo a la izquierda, el dólmen, también llamado Piedra de Vasar o Losa de la Campa, en la parte de abajo de la foto.


El dólmen y el Castillo mayor


Y nos acercamos a Tella. Paarece que necesitaríamos más tiempo para visitarlo, pues tiene interesantes sitios alrededor, incluida una cueva de osos cavernarios. Nos conformaremos con una vulta por el pueblo y por sus ermitas.
Puerta de la iglesia, con gatera, como debe ser


Ermita de San Juan y San Pablo, al pie de la peña del mismo nombre. En Barbastro se guarda el acta de consagración de la ermita, de 1018, una de las más antiguas de Aragón.

La ermita de la virgen de la Peña. me queda pendiente poner los nombres, lo haré mañana.



Las tres ermitas de Tella






Ermita de Fabana

18 de julio de 2013

Ayer nos quedó un "fleco" en la excursión, acercarnos a la ermita de Fabana. Vamos a completar. Un paseo facilito para un día que ha salido amenazantemente nublado. Vamos a ir por el otro lado, es decir por donde fuimos el día del cumple de Ant. Pero esta vez no nos dejaremos impresionar por los carteles, y entraremos en coche hasta la Tejería. Como plan no está mal. Peeeroooo...Pues que volvemos a equivocarnos. Lo que pensábamos que era la casa de Estebañón no lo es, y lo que creíamos la Tejería es la casa de Estebañón. De  allí salimos equivocados, vamos por una gran pista perfectamente mantenida, y llegamos a.... Tachánnnn: La Tejería. O mejor dicho, sus ruinas. Aquí hay sitio para aparcar (incluso bicis).


Y de aquí sale un camino que va a la ermita de Fabana, entre árboles, y entre moscas. Una nube de moscas de pesadilla nos envuelve la cabeza y desaparece milagrosamente, de repente, poco antes de llegar a la ermita. Aquí hubo en tiempos una aldea, que llegó a tener 15! habitantes. Tenían una virgen muy milagrera, pero que no pudo contra el abandono del lugar: Fabana está en muy mal estado, con el tejado deshaciéndose por momentos.


Veo cómo Ant se va decidido cuesta abajo, pero en dirección contraria. El camino baja hasta el lecho del barranco, Recuperamos las moscas al poco de abandonar el perímetro milagrero protector.


Y remontamos un poco las gargantas de Fabana. Por aquí se podría llegar a Nocito (Ant me lo pregunta, yo lo niego muy listilla, luego veré en el poste que sí :( )



Picniqueamos a la salida del cañón, volvemos sobre nuestros pasos y nos vamos a tomar un cafelito al camping de Panzano