Virgen del Castillo de Rodelllar y Mascún

22 de julio de 2013

A Rodellar. Dejamos el coche en las afueras y tomamos un cafelito en el hotel de la entrada, pero dentro, que a terraza está a pleno sol.

Tomamos el camino que lleva a Cheto, entre muros de piedra seca.


Cruzamos Cheto. A pesar del camino, hay alguna casa habitada, aunque sea temporalmente. El camino comienza a dar vueltas por barrancos. Tenemos enfrente la ermita de la Virgen del Castillo, pero habrá que dar alguna vuelta para llegar (y subir una cuestita empinada, pero no larga)


Y desde la ermita las vistas hacen que te olvides de la cuesta

Mascún y sus ventanas


Los meandros de Mascún y la surgencia


Mascún


Andrebot


las cimas en flor


Bajamos por el mismo camino un trozo y luego seguimos hacia el barranco. Está bien poblado de gente, franceses sobre todo, aunque también oñimos alemán y holandes. Se bañan en el río y sobre todo escala, o aprenden a escalar.

Pasamos junto a la surgencia, que alimenta de agua el barranco. Es un manantial que surge de la roca, de agua fresquita y clara. Parece ser que viene del río Ara, que se filtran a través de grandes cavernas subterráneas. La fuente mana con más fuerza cuando el Ara está crecido, y por ella salen hojas de haya, árboles que no hay en Guara y sí en la cuenca del Ara.


Remontamos un poco el barranco. Cruzamos varias veces el curso de agua, pero no hay mucha, y se puede hacer por los caminillos de piedras. Comemos junto a una pequeña piscineta de agua helada, bajo la Cuca Besllostas y la Ciudadela


Volvemos Las ventanas de Mascún toman forma, y se ve claramente un delfín


 Los aprendices de escaladores siguen en sus puestos


Bajamos un poco más por el barranco, perdiéndonos un poco (Ant se pone a seguir a un guía y su grupo, pero yo pierdo el paso y al final no sabemos por donde tirar). Pero hay suerte, el barranco es bonito y encontramps un caminito que sube directamente a  Rodellar. Cañitas refrescantes.


Ermita de Fabana

18 de julio de 2013

Ayer nos quedó un "fleco" en la excursión, acercarnos a la ermita de Fabana. Vamos a completar. Un paseo facilito para un día que ha salido amenazantemente nublado. Vamos a ir por el otro lado, es decir por donde fuimos el día del cumple de Ant. Pero esta vez no nos dejaremos impresionar por los carteles, y entraremos en coche hasta la Tejería. Como plan no está mal. Peeeroooo...Pues que volvemos a equivocarnos. Lo que pensábamos que era la casa de Estebañón no lo es, y lo que creíamos la Tejería es la casa de Estebañón. De  allí salimos equivocados, vamos por una gran pista perfectamente mantenida, y llegamos a.... Tachánnnn: La Tejería. O mejor dicho, sus ruinas. Aquí hay sitio para aparcar (incluso bicis).


Y de aquí sale un camino que va a la ermita de Fabana, entre árboles, y entre moscas. Una nube de moscas de pesadilla nos envuelve la cabeza y desaparece milagrosamente, de repente, poco antes de llegar a la ermita. Aquí hubo en tiempos una aldea, que llegó a tener 15! habitantes. Tenían una virgen muy milagrera, pero que no pudo contra el abandono del lugar: Fabana está en muy mal estado, con el tejado deshaciéndose por momentos.


Veo cómo Ant se va decidido cuesta abajo, pero en dirección contraria. El camino baja hasta el lecho del barranco, Recuperamos las moscas al poco de abandonar el perímetro milagrero protector.


Y remontamos un poco las gargantas de Fabana. Por aquí se podría llegar a Nocito (Ant me lo pregunta, yo lo niego muy listilla, luego veré en el poste que sí :( )



Picniqueamos a la salida del cañón, volvemos sobre nuestros pasos y nos vamos a tomar un cafelito al camping de Panzano


San Cosme y San Damián

17 de julio de 2013

Teníamos pendiente la excursión a San Cosme. Nos volvemos a animar, pero esta vez iremos por Vadiello, que parece que estaba más claro el camino, (casi toda la bibliografía describe el paseo desde aquí)


Atravesamos los túneles adosados


Dejamos el coche junto a la presa, la cruzamos y rodeamos el embalse por su lado este. Vamos por una pista lujosa, ancha y firme, afortunadamente cerrada al tráfico general.


Al poco tiempo llegamos junto a la ermita de la Santa Cruz. Esto es lo que pone en el cartel que hay junto a ella, aunque en la bibliografía que tenemos aparece como el esconjuradero de la Cruz Cubierta. Visto el mesecito que llevamos, que todas las tardes-noches hay tormenta, no nos extraña nada que haya tanto esconjuradero


San Cosme y San Damián, bajo la peña de San Cosme


Bajamos un camino entre carrascas y arbustos con líquenes (buena sombra, pero muchas moscas) y llegamos junto a la ermita. Todo esto pertenece a la Sra Marquesa, que fué quien se encargó de restaurar las ermitas, y de ponerles candado: no se visitan más que en fechas señaladas, que no es el caso de hoy.



Seguimos por el camino de las ermitas: pasamos junto a la de San Úrbez (santo interesante, ya hablaré de él en alguna otra entrada)...


... nos refrescamos y repostamos en la Fuensanta, una fuente que mana fresquita incluso en tiempo sde sequía. Un buen sitio para un picnic, con mesa y bancos.


Hay alguna otra ermita, en estado más o menos ruinoso: San Miguel, Fabana y San Gregorio. El camino sigue haacia la Tejería, pero nosotros nos desviamos hacia el Huevo.

Pasamos junto a una carrasca de varios troncos: Por aquí había carboneros, y cuando cortaban una carrasca para hacer carbon, resurgía de esta forma.


El camino sube suavemente entre la sombra de carrascas y quejigos. Es el bosque Plano


Y cuando se abre un claro nos encontramos el Huevo de San Cosme como si fuera un encuentro en la tercera fase



A la izquierda, el Huevo


Un arbolsaurio ;)


Como en muchas otras excursiones por estas sierras, grupos de cabras asilvestradas nos miran con curiosidad



Volvemos hacia el esconjuradero


El embalse de Vadiello, los mallos de Ligüerri y el Borón


Comemos a orillas del pantano y partimos a la imposible búsqueda de un bar agradable para tomar un cafelito. Nos recorremos un montón de pueblos y nada. Aprovechamos para visitar por fuera el monasterio de Casbas


Nos tomamos el café en la terraza del camping que hay en Panzano, y ya puestos seguimos por esa carretera. Paramos en Morrano, donde nos recibe un lagartillo (creo que es un lagarto ocelado)




Entre Bierge y Abiego nos llama la atención una nube de buitres ¿estarán sobrevolando algún comedero? Teniendo en cuenta que cada animal mide más de dos metros de envergadura, impresionan.


Y por fin nos decidimos a desviarnos para visitar otra de las obras de "arte y naturaleza" que hay en la provincia. Nos cuesta, porque el cartel señalizador está situado engañosamente. Por fin llegamos. La obra se titula Monumento al siglo XX y, copipego:
Se trata de una composición geométrica integrada por 20 estelas de granito rosa procedente de la localidad gallega de Porriño. Este monumento  tiene como referente  y fondo las montañas, el bosque de carrascas y la población de Abiego, por lo que se integra y funde con el paisaje: Arte y Naturaleza se dan la mano.



Y a casa.

Bolea- Ermita de San Cristóbal

16 de julio de 2013

Día nubladete, con lluvias recientes y amenazas de más. Pero n nos vamos a quedar en casa, hay que aprovechar. Algo cortito, que no tenga riesgos. Como acercarnos a la ermita rupestre de S. Cristóbal, cerca de Bolea, e la Sierra Caballera.
Cruzamos Bolea, dejamos el coche en la ermita de Santa Quiteria, que el otro día ya vimos que no se podía seguir en coche bien por este camino.


El camino va suavemente junto al río Sotón (el que da nombre a la Sotonera). Laderas verdes, llenas de arbustos, con torretas de roca roja que sobresalen y desde donde otean aves.

Nos cruzamos con una familia (padre, niño, niña y dos perretes) descansando en una repisa. Y con nadie más- Parece que las nubes han desanimado a las masas.


El vallecillo se va estrechando y el río queda un poco abajo, abarrancado, dando vueltas y formando apetecibles y pequeñas piscinetas, que parecen bañeras.

Y la gran roca en láminas donde se oculta la ermita de San Cristóbal. Aquí se cruza el río para subir a la ermita



Tras una cuestilla resbalosa en tierra (por la que se podría llegar a la pista a la que fuimos a la virgen de la Peña), unas escaleras en la pared.


Y la ermita, apenas un muro construido, aprovechando el saliente de una gran roca.


En el interior hay una iglesia, con restos de un fresco (se cree que es un ángel, pintado en los S XIII-XIV y enmarcado con yeso en el XVIII)


Restos del altar.


A los lados de la iglesia hay más dependencias (sacristía, celdas...). Y unas vistas magníficas.



La mañana se ha despejado un poco, y los colores se hacen más brillantes


Y de vuelta en Santa Quiteria, un edificio sencillo y alargado del que ya se tienen referencias en el S XVIII. La ermita es una pequeña parte, puesto que aquí lo principal son la cocina, despensa y comedor, pues se trata de hacer una gran comilona de la cofradía a base de sopa de arroz, pepitoria, garbanzos y carne estofada allá por el mes de mayo. Nosotros comemos más modestamente, a la sombra de una gran carrasca.


A lfinal nos han caído cuatro gotas mal contadas, y el cielo sigue despejándose. Un poco tarde para otro paseo, daremos una vuelta en coche. Nos vamos a tomar un cafelito al hotel con vistas de Murillo del Gállego, y de camino de vuelta, así, sin pensarlo mucho, nos desviamos por la carretera hacia Sarsamarcuello, de donde sale una pista que sube a las ruinas de un castillo que veíamos desde el bar


Primero nos encontramos con la ermita de san Miguel, del S XII y de la que sólo queda un trozo de la nave y un ábside.


Y un poco más adelante, los restos de la torre del castillo (apenas una pared plantando cara al viento), y la igesia de la Virgen de Marcuello





Y siguiendo la pista, con riesgo de meternos en alún bache, llegamos al mirador de los buitres,con magníficas vistas sobre Riglos. Y vemos volar buitres, por supuesto


De vuelta paramos en Bolea a comprar una caja de cerezas (de las últimas de la temporada). Y una cervecita en Huesqueta.

Y por la noche llueve.